Pokémon GO: ¿Por qué no se me ocurrió a mí?

Esto se preguntarán muchos, ya que desde su lanzamiento en Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos poco más de un mes atrás hasta hoy, fue descargado más de 100 millones de veces y se transformó en un fenómeno mundial que ya generó más de u$s 250.000.000 en ingresos. Qué enseñanza nos deja el éxito de esta pequeña app que logra movilizar todos los días a millones de personas que buscan atrapar a todos los Pokémon en las calles de nuestras ciudades.

Para los que no lo saben, el Pokémon GO es un juego que apareció recientemente, y en tiempo record se transformó en una revolución mundial que ya cuenta con millones de usuarios en más de 100 países, y supera en uso diario a Snapchat, Tinder, Twitter, Instagram, y Facebook. En si mismo el juego es una adaptación al tiempo presente del Pokémon que fue furor a fines de la década del ’90, pero adaptado a las tecnologías actuales. Este gira en torno a unas criaturas ficticias llamadas pokémones, a las cuales los humanos conocidos como Entrenadores Pokémon capturan y entrenan para realizar combates. Lo que el Pokémon GO introduce, es la fusión del mundo virtual y el real por medio de la realidad aumentada. De esta forma, el mapa que conforma el mundo virtual es el mismo que el real, y la forma de desplazarse en él es desplazándonos nosotros. Los Pokémon se encuentran en lugares reales, y la forma que tenemos de verlos y atraparlos es a través de nuestro celular.

Hasta en la sopa.
Imagen cortesía de Neumobilia.

Lo revolucionario sin embargo no se encuentra en el juego en sí, sino en cómo logró afectar a todo el entorno en el que se introdujo. A partir de su aparición las personas cambiaron sus recorridos diarios para buscar Pokémon diferentes, nuevos puntos de atracción surgieron espontáneamente alrededor de las pokeparadas, e inclusive comercios locales comenzaron a lanzar cebos (un elemento del juego que atrae pokemones) en las pokeparadas cercanas para atraer clientes a sus locales.

Pokeparadas en Puerto Madero.
Multitud jugando al Pokémon GO en la Plaza Reina de Holanda y el Puente de la Mujer; Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina. Esta ubicación particular cuenta con cinco pokeparadas, con lo cual es un punto especialmente atractivo.

La pregunta es: ¿cómo es posible que un juego terriblemente simple, como el caso del Pokémon GO, haya logrado tener semejante impacto? Bueno, de hecho si tenemos en cuenta que Pokémon es la segunda franquicia de juegos más exitosa de la historia, sólo después de Mario, no resulta tan asombroso. Al fin y al cabo Pokémon GO no es nada más ni nada menos que una versión simplificada del juego original, aprovechando tecnologías que hoy son comunes pero 20 años atrás eran ciencia ficción. Es cierto, carece de muchos de los atractivos del juego original, pero la esencia permanece. Y ahora con el aliciente de que gracias a la realidad aumentada permite experimentar la ficción con un nivel de involucramiento mucho mayor.

En este caso, como en muchos otros, lo revolucionario surge de la conjunción de elementos conocidos que generan algo nuevo: Pokémon, smartphones y realidad aumentada, integrados. De hecho desde algunas ramas de la filosofía, algo existe desde el momento en que puede existir. De esta forma cualquier constructo matemático existe desde el momento en que existe la matemática que lo sustenta, cualquier poema existe desde que existe el lenguaje, y el Pokémon GO existe desde que existen Pokémon, la realidad aumentada, y los teléfonos inteligentes. Lo único que restaba era descubrirlo.

Entonces la verdadera pregunta es: ¿Qué es lo que lleva a alguien a conjugar dos cosas conocidas para generar una nueva? ¿Qué sopa hay que tomar para poder encontrar la combinación justa de piezas que lleva a semejante revolución?

La creatividad, como componente del Capital Intangible, es el elemento que permite la transmutación de un estado de la realidad a otro. Esta capacidad, si bien depende de las características individuales de cada persona, se puede desarrollar de forma estructural. De esta forma, un entorno preparado para el desarrollo creativo debe fomentar los siguientes elementos:

No buscar el éxito, buscar (buenas) ideas

Buscar el éxito significa buscar un resultado, y ubicar a las ideas que nos llevan al éxito como meras intermediarias. Si en cambio nos dedicamos a buscar buenas ideas, estamos poniendo nuestra atención y nuestras capacidades donde deben estar: en el motor que nos mueve hacia adelante. Una buena idea es aquella que merece ser llevada a cabo, que por su solo desarrollo genera nuevas buenas ideas, y genera una transformación en todo aquel que entra en contacto con ella.

OnInnovation Interview: Elon Musk
Elon Musk, luego de recibir u$s300.000.000 por la venta de PayPal a eBay, decidió fundar dos empresas: Tesla Motors y SpaceX (autos eléctricos y cohetes espaciales respectivamente). Según él, la probabilidad de tener éxito era de sólo el 10%. Hoy ambas empresas son referentes en sus respectivos mercados y cuentan con una valuación bursátil de miles de millones de dólares.

El problema es que no existe método conocido por el hombre para saber si una idea es buena mirando hacia el futuro. La única forma de diferenciar las buenas ideas de las malas ideas es llevándolas a cabo. Por lo tanto hay que concentrarse en buscar ideas, y desarrollar aquellas que después de analizarlo metódicamente no podemos calificar como pésimas.

Luego, en la practica, las ideas buenas de las malas se diferencian solas; y nuestro deber se reduce a realizar ajustes rápidamente para hacer florecer a las buenas.

No temer

Vivimos en una cultura que venera el éxito y condena el fracaso, y nos enseña a temer cometer errores. No existe elemento individual más dañino para el acto creativo que temer al fracaso. Crear algo, implica necesariamente salir de lo conocido. Lo conocido no es nuevo, es conocido, y para crear algo nuevo es necesario aventurarse hacia caminos nuevos, y rechazados por el status quo.

Existe un motivo por el cual nos sentimos cómodos en senderos comunes, y es que podemos saber que son de bajo riesgo. La raza humana aprendió que realizando las acciones que realiza la mayoría, la probabilidad de morir o salir lastimado es conocida y baja. Sabemos que de muchos que realizan una misma acción hay pocos que se ven perjudicados, por lo tanto podemos calcular un riesgo bajo.

“Quien nunca se equivocó, nunca intentó algo nuevo.” Albert Einstein

En cambio frente a caminos no transitados no contamos con datos suficientes como para realizar una valoración. Si nunca nadie saltó: ¿cómo podemos estar seguros de que saltar no nos transforma en blanco automático de excremento de pájaro? ¿Cuál es la probabilidad de que luego de saltar sea posible aterrizar? Si nunca nadie saltó, no podemos evitar quedarnos con la incógnita. Y como el ser humano es un ser social, y se preocupa por otros seres humanos, busca evitar que otros se pongan en riesgo y lleven a la especie a la extinción.

Sin embargo, este comportamiento primitivo no siempre resulta útil, y lleva a atacar y ridiculizar a todo aquel que escapa de las normas de lo establecido. Está en la naturaleza humana, pero nadie dice que sea una buena naturaleza…

Es más si en ese proceso encontramos personas que nos atacan y hacen notar lo poco seguro de nuestro comportamiento, podemos usarlo como indicador de que estamos en buen camino.

Divertirse

El proceso creativo es lento, arduo y angustiante. No importa si es un músico intentando componer una canción, un ingeniero trabajando para reducir la turbulencia en la cola de un avión, o un físico teórico intentando comprender la materia oscura; el proceso se inicia con una carencia. Hay algo que queremos descubrir, y no podemos hacerlo.

Es por esto que el componente lúdico es fundamental. La única forma en que podemos tolerar esta angustia y sostener el proceso creativo hasta su culminación, es si disfrutamos la tarea que tenemos entre manos.

Para poder crear debemos perder el miedo al fracaso y al ridículo, y aventurarnos en caminos no transitados, buscando desarrollar buenas ideas y divirtiéndonos en el proceso. No podemos saber si haciendo esto vamos a crear el próximo Facebook o Pokemon GO, pero de lo que estamos seguros es que esta es la única forma en que puede ser posible.

Imagen principal: Flickr. Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC by 2.0).

1 thought on “Pokémon GO: ¿Por qué no se me ocurrió a mí?”

  1. Compartiéndolo con mis hijos, dado que no soy -ni seré?- afecto a estas nuevas propuestas, el de 16 sin sorprenderse me comenta al respecto: “Sí, un juego de realidad inventada creado por Nintendo, basado en la franquicia original de Pokemon, que tuvo impulso principalmente por los fans de la zaga…al lanzarse se hizo muy popular entre mucha gente que no tenía idea de que saldría: yo sí lo sabía, y me sorprendió porque se viralizó rápidamente…mucha gente que nunca había jugado al pokemon se volvió fan”.- El de 11, en tanto, me comenta: “Es verdad, es muy adictivo y a mi me gusta mucho…quiero ir ahí! (al ver la imagen en Puerto Madero)”…
    Pues, si el clima acompaña y les resulta entretenido…quizás sea programa de domingo.-

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